lunes, 2 de enero de 2012

Ruta por el arte visigodo en España

UN POCO DE HISTORIA
Si de algo tiene que estar orgullosa España es de tener un país con tanta huella artística y desde tiempos tan remotos. Gran parte de esto tiene la culpa la variedad cultural que ha acogido nuestro país y las sucesivas oleadas de diversos pueblos que han dejado impronta en nuestro panorama actual.

Cuando Hispania pertenecía al Imperio Romano, mediante pactos con el propio Imperio en el siglo V llegan oleadas de vándalos, suevos y alanos que se asientan en las provincias de Galecia (suevos),  Bética (vándalos) y Lusitania y Tarraconense los alanos.

En el 475, los visigodos, de la mano de Eirico, se levantan contra Roma declarándose independientes y cruzan los Pirineos instalándose en el sur de grancia y toda Hispania (a excepción de Galecia).  Sin embargo, en el 507, son derrotados por los francos, y tienen que renunciar a los territorios de Francia. Es así como se crea en la península el primer reino unificado, una monarquía  con capital en Toledo.

En este marco histórico inicia nuestra ruta por una de las joyas más guardadas y, quizá, poco conocidas de nuestro país: el arte visigodo. 

Pincha en el siguiente link para ser dirigido al mapa.

http://g.co/maps/3r5v7

PARADA 1: SAN MILLÁN DE LA COGOLLA (LA RIOJA) 


En las hermosas tierras riojanas se encuentra el monasterio de San Millán de la Cogolla, dedicado a este Santo. Lo primero que tenemos que saber es que San Millán de la Cogolla no es un monasterio cualquiera, nos encontramos ante siglos de tradición.
Se divide en dos monasterios: Suso (que significa el de arriba), joya visigoda, y el de Yuso (el de abajo), construcción posterior y que alberga una de las más hermosas bibliotecas y donde actualmente está la fundación de San Millán de la Cogolla, dedicada a la preservación y el uso del castellano, patrocinado por los Príncipes de Asturias.

No es para menos, en este lugar se escribieron y encontraron las famosas glosas Emilianenses, y los riojanos presumen de tener entre sus fronteras la cuna del castellano, pues en unos textos escritos en latín se encuentran, escritas a los márgenes, las primeras palabras en castellano -el román paladino-, y algunas notas en vascuence de la época. Dichas glosas y toda su historia se puede visitar en el monasterio de Yuso, junto a ejemplares únicos de la gran biblioteca del monasterio con códices antiquísimos y cantorales de gran valor que se enseñan al público, así como el arca donde estaba la reliquia del santo.

Cuenta la leyenda que Millán, hijo de pastores, en torno al siglo V, se retiró a una vida de meditación convirtiéndose en un ermitaño. Allí debió de morir a la edad de 100 años, y precisamente en este lugar se erigió un monasterio dedicado también a la vida retirada y contemplativa.
El monasterio de Suso tiene posteriores como su iglesia mozárabe, sin embargo, merece la pena visitar el lugar. El monasterio de Suso consta de tres partes: una capilla con tres alteres, una gran fosa como enterramiento de la comunidad y las cendas de los monjes en dos alturas, todo ello con arcos de herradura.

Se puede realizar una pequeña visita a Berceo, el pequeño pueblo de donde era natural el célebre escritor del siglo XIII, Gonzalo de Berceo, que estudió en el monasterio y que tan lejos llevó la composición en lengua vulgar.

Para más información, visita la página oficial: http://www.monasteriodeyuso.org/


PARADA 2:  SANTA MARÍA DE QUINTANILLA DE LAS VIÑAS (BURGOS)

Esta joya del arte visigodo no fue descubierto hasta 1927. Hasta entonces los terrenos se usaban como corral para los ganados, y no fue hasta 3 años después de su descubrimiento que se consideró un Monumento Nacional. En 1935 se iniciaron las labores de investigación.

Del siglo VIII, esta construcción no se conserva entera, como era de esperar. Tan sólo se mantiene en pie la capilla mayor y el brazo del crucero de la iglesia.

Edificada como iglesia conventual, Quintanilla de las Viñas debió de estar abierta tanto al culto público como al de la comunidad monacal.

En distintos lugares de la iglesia aparecen inscripciones que aluden a Doña Flamona, posiblemente la fundadorea del monasterio femenino.

destaca por el gran número de relieves que han llegado hasta nosotros a través de la cabecera y el transepto, que atestiguan el importante programa iconográfico que albergaba. En las dovelas que componen su arco triunfal que precede a la cabecera, encontramos relieves con decoración de roleos que cobijan uvas, piñas y árboles de la vida.
En dos grandes capiteles se representan el sol y la luna. El sol es una figura humana inserta en un clípeo sostenido por ángeles, al igual que la luna. Podrían ser representaciones de Cristo y de su Iblesia, o bien podrían aludir a la iconografía clasica.
La capilla mayor alberga también un importante conjunto relievario.

Una gran lápida esculpida presenta una figura masculina con nimbro y cruz flaqueada por dos ánglees que se podría identificar con Cristo o con algún santo o religioso. Encontramos otra lápida de igual disposición pero con una figura femenina acompañada de dos ángeles que podría representar a la Virgen. Otras teorías aluden a que también podría tratarse de dos relieves funerarios con el retrato de los difuntos.

Quizá por ser un edificio conventual femenino en el que residían algunas damas nobles, se quisiera resaltar la importancia del edificio con esta decoración.
Los relieves aparecen en franjas compuestas por cínculos que albergan tanto formas vegetales como animales reales o fantásticos. Se puede destacar la presencia del cuervo, símbolo de la resurrección y la inmortalidad, así como de las aves, que ejemplifican el sacramento de la Eucaristía.  El grifo es el animal fantástico que más se repite en Quintanilla.

En estos relieves se deja ver cierta influencia oriental, concretamente bizantina y sasánida, así como el influjo de los estampados de las telas y de la orfebrería.


PARADA 3: SAN JUAN DE BAÑOS (PALENCIA)

Sin duda alguna, esta construcción es la más destacada del arte visigodo. Fundada en el año 661 por órdenes de Recesvinto en Baños de Cerrato. Al parecer, el rey sufría de una insuficiencia renal que se mandó tratar y que pareció sanar. El rey bebió de las aguas de un manantial cercano y sanó, con lo que considerá aquello un milagro. Mandó construir un santuario en honor a San Juan Bautista.

El santuario es de pequeñas proporciones, y mantiene la planta típica visigoda: planta rectangular, tres naves separadas por columnas con capiteles conrintios sobre los que descansan arcos de herradura. La cabecera tiene tres ábsides rectangulares que originariamente fueron independientes, es decir, que en el exterior estaban separados por espacios vacíos, lo que permite la celebración de varios ritos al mismo tiempo.
A los pies de este templo hay un pórtico con arco de herradura al exterior y dintel en la puerta interior.

A la derecha de la basílica se puede visitar la fuente de Recesvinto, donde se cuenta que bebió el rey. La fuente tiene un acceso con dos arrcos de herradura hasta el depósito donde llega el agua del manantial, que ya en época de los romanos tenía fama de tener agua de gran calidad y en torno al que ya los romanos habían levantado una estatua en honor a Asclepio (dios de la medicina romano y griego).

La zona tiene otros pueblos que ofrecen otros atractivos turísticos como villas romanas y otras construcciones religiosas que merece la pena visitar.



ÚLTIMA PARADA: SAN PEDRO DE LA NAVE (ZAMORA)

La última parada de esta ruta nos lleva a Campillo, pueblo en el que podremos visitar esta construcción de finales del siglo VII. Este templo en realidad fue construído a orillas del río Esla, pero en 1930, con motivo de la construcción de un embalse, se trasladó, lo que permitió su estudio en profundidad.
Las características de esta construcción es su modelo de planta, donde se combina la cruciforme con la basilical. Se repite la fórmula de las tres naves, siendo la central más alta que las laterales, con un crucero que se continúa en el exterior ocn dos pórticos. Tiene una sola cabecera cuadrangular antecedida por un espacio cuadrangular también al que se abren  dos sacristías con ventanas.
Las naves se separan mediante arcos de herradura típicamente visitodos sostenido sobre pilares.

Al igual que Santa María de Quintanilla, destaca la riqueza de sus relieves, todo un programa iconográfico compuesto por tres parejas de capiteles ricamente decorados situados en el crucero y la capilla mayor.

Los capiteles empelados no son propiamente visigodos, pues tienen forma de pirámide truncada. En la primera pareja apreciamos la escena de Daniel en el foso de los leones, con la que se pretende llevar al fiel a la oración, acompañada a los lados de las figuras de Santo Tomás y San Felipe.
El capitel de enfrente narra el Sacrificio de Isaac. A los lados de la escena se representa a San Pablo y San Pedro.

En la segunda pareja de capiteles se decora con la figura del árbol de la vida que pican dos aves, sacramento de la Eucaristía. En la última pareja de capiteles se representan cuatro pequeñas caras o perfiles humanos que se identifican con los evangelistas.